lunes, agosto 07, 2006

Espiritus Seductores o Malos Espíritus

Espíritus impuros, Espíritus Seductores, Espíritus golpeadores y perturbadores, Espíritus neutros, Espíritus frívolos, duendes, trasgos, gnomos, diablillos
Espíritus Seductores o Malos Espíritus
Antes de comenzar este articulo es importante recordar esta premisa espiritista. 
"Dios no creó a los Espíritus buenos o malos por naturaleza, sino que asignó a todos ellos el mismo punto de partida, a fin de que mejoren por sí mismos, pasando de un orden inferior a otro superior" (2). 
Existen una grupo de espíritus apegados al materialismo terrestre que son atraídos por los encarnados de acuerdo a sus afinidades y gustos estos son capaces de hacer el mal o el bien de acuerdo a su interés son calificados como Espíritus Seductores porque tienen la capacidad de mantener apegados a sus obscesos dándole favores y cobrandoselos simultáneamente. "Los espíritus seductores se esfuerzan en desviarnos del camino del bien, sugiriéndonos malos pensamientos. Se aprovechan de todas nuestras debilidades, que son como otras tantas puertas abiertas que les dan acceso a nuestra alma. Los hay que se encarnizan con nosotros, como una presa, y no se alejan sino cuando reconocen su impotencia en luchar contra nuestra voluntad”.(1)


Son llamados en general "Espíritus Impuros" y están clasificados de acuerdo a su evolución:
  1. Espíritus golpeadores y perturbadores: Estos Espíritus no forman, para hablar con propiedad, una clase distinta en atención a sus cualidades personales: pueden pertenecer a todas las clases del tercer orden. Suelen manifestar su presencia por medio de efectos sensibles y físicos, tales como golpes, movimiento y desplazamiento anormal de cuerpos sólidos, agitación del aire, etc. Se muestran apegados a la materia más que otros. Parecen ser los agentes principales de las vicisitudes de los elementos del globo, ya sea que actúen sobre el aire, el agua, el fuego, los cuerpos sólidos o en las entrañas de la Tierra. Se reconoce que estos fenómenos no se deben a una causa fortuita y física cuando tienen un carácter intencional e inteligente. Todos los Espíritus pueden producir dichos fenómenos, pero los Espíritus elevados los dejan, en general, entre las atribuciones de los Espíritus subalternos, más aptos para las cosas materiales que para las de la inteligencia. Cuando aquellos juzgan que las manifestaciones de ese género son útiles, se sirven de estos Espíritus como auxiliares. (2)
  2. Espíritus neutros: No son ni tan buenos como para hacer el bien, ni tan malos como para hacer el mal. Se inclinan tanto hacia uno como hacia otro y no se elevan por encima de la condición general de la humanidad, sea en lo moral o en la inteligencia. Se apegan a las cosas de este mundo, cuyas alegrías groseras echan de menos. (2)
  3. Espíritus pseudocientíficos: Sus conocimientos son suficientemente amplios, pero creen saber más de lo que saben en realidad. Como han realizado algunos progresos desde diversos puntos de vista, su lenguaje tiene un carácter serio que puede engañar respecto a su capacidad y a sus luces. Sin embargo, la mayoría de las veces no es más que un reflejo de los prejuicios y de las ideas sistemáticas de la vida terrenal; una mezcla de algunas verdades con los errores más absurdos, entre los cuales se traslucen la presunción, el orgullo, los celos y la terquedad, de los que no han podido despojarse. (2)
  4. Espíritus frívolos: Son ignorantes, maliciosos, inconsecuentes y burlones. Se inmiscuyen en todo y a todo responden, sin preocuparse por la verdad. Se complacen en causar leves molestias y pequeñas alegrías, generar enredos, inducir maliciosamente a error por medio de engaños y picardías. A esta clase pertenecen los Espíritus vulgarmente designados con los nombres de duendes, trasgos, gnomos y diablillos. (2)
  5. Espíritus impuros: Son propensos al mal y lo hacen objeto de sus preocupaciones. Como Espíritus, dan consejos pérfidos, inspiran la discordia y la desconfianza, y adoptan todas las apariencias para engañar mejor. Se apegan a las personas de carácter lo bastante débil como para ceder a sus sugestiones, a fin de empujarlas a la perdición, satisfechos de poder retardar su adelanto al hacerlas sucumbir ante las pruebas que sufren. (…) Algunos pueblos los han convertido en divinidades malignas, otros los designan con nombres tales como demonios, genios malos o Espíritus del mal. (…) (2)
“Los malos espíritus vienen voluntariamente si encuentran acceso en nosotros, por nuestra debilidad, o por nuestra negligencia en seguir las aspiraciones de los buenos espíritus, nosotros somos, pues los que los atraemos, resultando de esto que nunca estamos privados de la asistencia de los buenos espíritus y que depende de nosotros separar a los malos. Siendo el hombre la primera causa de las miserias que sufre por sus imperfecciones, muchas veces el mismo es su propio mal genio.” (1)



Es tan sencillo como hablar de la ley de atracción, lo que es igual se atrae y lo diferente se repele, si nos gusta el deporte atraemos a encarnados y desencarnados que les guste el deporte, pero si adicionalmente nos gusta la prostitución o somos alcohólicos atraeremos a espíritus que compartan nuestras adiciones, la decisión es nuestra.

¿Que queremos atraer a nuestras vidas?




Ruben Tamanaco

Actualizado 21-01-2017

Referencia:
  1. "Oración escogida". Allan Kardec
  2. "El Libro de los Espíritus". Allan Kardec
  3. "Curso básico de espiritismo, nivel I". Confederación Espiritista Argentina (CEA)

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