miércoles, julio 15, 2015

Lino de las Mercedes Valle

Hombre humilde de muy baja estatura, analfabeta, nacido y muerto en Chivacoa, estado Yaracuy y enterrado en el Cementerio Municipal de Chivacoa.

Una persona nacida el 5-5-5 por fuerza de la cábala numerológica no podría ser alguien que pasara desapercibido por la vida. Así como el 6-6-6 es el signo de la gran bestia, el 5-5-5 simboliza la fuerza espiritual. La parábola vital de Lino Valle estaba marcada desde su nacimiento. Lino nació el 5 de mayo de 1905, es decir, el 5-5-5. 

La fuerza vital y el poder espiritual de Lino no están sólo reflejados en los prodigios y milagros que se le atribuyen en vida y después de muerto, sino más que todo en la pujanza y expansión de su mensaje espiritual sobre la Reina María Lionza y su morada en las montañas de Sorte.
Fue Lino Valle el primero en andar, en compañía de Rosa Soteldo, predicando el culto a María Lionza y en abrir caminos hacia la montaña, culto que ha traspasado las fronteras de Venezuela y al que se adhieren diariamente miles de seguidores en el mundo entero.

El, como los primeros apóstoles del cristianismo, andaba haciendo milagros y difundiendo la buena nueva de una Diosa lugareña con su corte de espíritus y su palacio en las montañas de Sorte.

Rosa Soteldo, nacida en el monte El Ceibal, hoy una enérgica anciana de 84 años de edad, menuda y ágil como una gacela, a pesar de sus años, vive en un humilde rancho a la salida de Chivacoa, donde comienza el camino hacia las montañas de Sorte y Quibayo. Si Lino Valle y Rosa Soteldo no hubiesen existido, el mito de María Lionza estaría en el limbo.

Con orgullo, Rosa Soteldo nos cuenta el caso de la señora Graciela Díaz, devota de Lino Valle, venida de Valencia en busca de ayuda por un mal que le paralizaba las manos y los pies todos los viernes. Invocando el espíritu de Lino, Rosa descubrió que esa parálisis se debía a un fetiche bautizado con su nombre y enterrado con prendas personales, en un cementerio, por venganza de unos familiares que se sintieron maltratados en la repartición de una herencia.

Asombrosa predicción 

Ante la insistencia para que invocara el espíritu de Lino Valle en presencia nuestra, nos pidió que soltáramos los brazos y los pies, que no cruzáramos los dedos y con una asistente o banco al lado, dió inicio a un ritual de movimientos cadenciosos y voces ininteligibles invocando la presencia del espíritu de Lino de las Mercedes Valle. Ante el asombro general del reducido grupo de personas que estábamos presentes, esta menuda mujer blanca, de 84 años de edad, comenzó a transfigurarse contorsionando el cuerpo, abriendo y cerrando los ojos y la boca espasmódicamente y lanzando sonidos guruturales. Nuestro asombro y estupor llegó al límite cuando, con voz pausada pero firme, dijo: «tomen nota para que lo confirmen y luego lo divulguen. Muy cerca de la fiesta de la Reina, habrá un acontecimiento que marcará la historia. La imágen de la Diosa Reina se fracturó como advertencia».

Al terminar la frase, la médium entró en profundo supor. Guardamos silencio respetuoso esperando poder profundizar sobre tan asombrosa predicción. De repente le dió un sorpresivo estremecimiento a través de todo el cuerpo y despertó del trance. Ya vuelta en sí la interrogamos sobre lo sucedido y sobre sus últimas palabras y nos recordó que quien habla a través de la materia es el espíritu invocado y que la médium nada recuerda sobre la experiencia.

Duelo con la muerte

Uno de los tantos casos asombrosos de curaciones realizadas por Lino Valle, en vida, y recordado hasta ahora en todo el estado Yaracuy, fue el de Concepción Piña. Varios testigos que aún viven, como Eugenia Durán, Rosa Soteldo, Benjamín Rodríguez Querales, Aniceto Casola y Tomás Ascanio, relatan la lucha evidente de Lino contra unas fuerzas extrañas, para arrebatar a Concepción de las garras de la muerte.

Todos coinciden en que la enferma estaba más del otro mundo que de éste, pero Lino, al verla dijo: «¡venceremos la muerte!», y como si esta hubiera sido su consigna de batalla, el cuerpo de Concepción comenzó a estremecerse con violentos espasmos que las frágiles manos de Lino controlaban con facilidad. Era una batalla entre dos fuerzas contrarias, que todos podían ver. De la pequeña figura corporal de Lino se sentía salir una fuerza descomunal capaz de derribar las más fieras bestias y de su boca salían las más enérgicas palabras desafiando el poderío de la muerte. 

Hasta que venció

El cuerpo de Concepción Piña dejó de temblar, se desvaneció como muerta y Lino, recostándola suavemente sobre la cama, respiró profundo y con voz entrecortada y ronca por el esfuerzo realizado, se dirigió a todos diciendo: «La hermana Concepción ha regresado de más allá de la muerte».
La crispación de las manos, la rigidez de todos los músculos y de las facciones de la cara y el abundante sudor que empapaba sus ropas eran signo evidente de la desigual lucha de este hombre de pequeña estatura contra una fuerza extraña, a la que logró vencer.

Fiel y elocuente testigo de este triunfo de Lino sobre la muerte fue la misma Concepción Piña, que vivió más de cien años.

La curación de Rosa Casola 

Otra curación milagrosa realizada por Lino Valle que marcó un hecho histórico en Chivacoa y sus alrededores fue el de Heraclio Casola y su hija Rosa, y aún recordado por Aniceto Casola, hijo de Heraclio y hermano de Rosa. 

Relata Aniceto que su hermana, a la edad de 15 años, sufrió una rara enfermedad que la postró en cama durante meses, con ataques convulsivos y caída de cabello. Al llevarla a la presencia de Lino, éste comenzó a recitar sus secretas oraciones, a hacer pases de manos sobre su cuerpo y a aplicarle paño de agua con plantas silvestres durante varios minutos, al cabo de los cuales le dijo que se podía ir por sus propios medios, que ya estaba curada. «Mi hermana no volvió a sufrir ataques, le volvió a crecer el cabello, se casó, tuvo cinco hijos y murió a la edad de 58 años, concluye diciendo Aniceto Casola. 

Cuando tembló en El Tocuyo 

Otro hecho recordado por Aniceto fue en una reunión de amigos en la cancha de bolas criollas, cerca del cementerio, en los años cincuenta, cuando irrumpió Lino con la advertencia que en pocas horas habría un temblor, se inundaría un pueblo y morirían varias personas. «Incrédulos no hicimos caso y varias horas después llegaron con la noticia del temblor en El Tocuyo en donde uno de los muertos fue el hermano de Rodríguez, compañero nuestro en el juego de bolas criollas», dice Aniceto. 

Ahogado en El Tamarindo 

Otro de los muchos testigos de los hechos prodigiosos realizados en vida por Lino Valle es Tomás Ascanio, actual administrador del Cementerio Municipal, hijo de Maglovia Ascanio, madrina de Lino.

Uno de los hechos anecdóticos que recuerda Tomás es cuando el río se lo llevó a la altura del sitio llamado El Tamarindo, y cuando todos lo dieron por muerto, lo encontraron enterrado hasta el cuello en la arena a la orilla del río, sano y salvo. El atribuyó el milagro a la Diosa María Lionza, que lo protegía para que propagara su fé.



Ruben Tamanaco

@rubentamanaco1

Referencia:

  1. Original de Abelardo Ramirez, “Crónicas del más allá: El hombre que venció a muerte - 25 Septiembre 2004”. Tomado de el Mundo de la Sra Carla 

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