martes, diciembre 01, 2015

Santa Barbara de Shangó (1era parte)

Santa Bárbara, Shangó, Changó, Corte Africana
Santa Bárbara (2)
Desde la época del encuentro de dos mundos emigraron hacia estas tierras una gran cantidad de razas y cultos unos de forma voluntaria y otros arbitraria, bajo el concepto de esa arbitrariedad se comenzó un proceso de educación religiosa importante que desencadenó un fenómeno que con el pasar del tiempo se llamaría "sincretismo", este se mantendría en el tiempo y a la postre fusionaría de manera inequívoca a dos espíritus, santos o dioses que mantienen una relación en común. Esto es tan cierto que mucho iniciados en el culto Marialioncero, Santeros, Paleros u otra creencia similar aseguran que son la  misma entidad.

En dos artículos presentare las reseñas de dos de los santos más famosos tanto de la religión Católica como de la religión Yoruba  que el sincretismo fusionó en uno solo.

La Historia de Santa Bárbara.

"Dioscorus, un gentil supersticioso y poderoso en bienes materiales, muy rico pero severo en sus conceptos y creencias. Era el padre de Bárbara. Su nombre proviene del griego (bárbaros) y el latín (barbarus, -a, -um), originalmente muy popular en Europa pero luego se hizo nombre de veneración como Bárbara de Nicomedia, un figura santa y legendaria.

Cuenta la leyenda, que conocedor de lo que ocurría en su entorno cercano y lejano, el padre cuidaba a su hija envolviéndola en todo lo que pudiese separarla del mundo. Temeroso de que a su hija se acercaran sujetos indeseables, decidió aplicarle una forzada reclusión en una torre. La mandó a construir y allí no tenía acceso sino su más cercana servidumbre y un médico de cabecera. Era la manera como creía que la alejaba del mundo exterior y sus peligros. Alimentos, frutos y agua eran llevados hasta tan elevado lugar a través de cuerdas que las subían utilizando una canasta. El celo que tenia con ella era ilimitado.

Dioscorus siempre pensó que su hija sabría comprender su enfermizo cuidado con ella y aunque así no fuese, se sentía dueño de su necia actitud. Ella, Bárbara, agradecía el celo de su padre que le permitía estar en permanente contemplación para entregarse a la gracia del señor. Buscando en la riqueza de sus pensamientos ese ser interno que pugnaba por expresarse, a través del amor, pero no del amor carnal. Era y permaneció virgen. Pero ella sabía que había otro tipo de amor, sólo que no sabía expresarlo.

En el fondo agradecía la decisión de su padre de mantenerla aislada del mundo que la rodeaba y con cuyas creencias no estaba conforme.

El celoso padre, para aceptar que se la solicitara en matrimonio ponía todas las excusas, pero un buen día un príncipe que venía de un remoto lugar comenzó a pretenderla y decide pedirle la mano de su hija. El padre acude a ver a Bárbara y a relatarle la novedad, pero ella por ese tiempo había decidido permanecer célibe, aun cuando Dioscorus desconocía su determinación.

La extrema belleza de la joven se ensombreció, por un momento perdió la serenidad que la distinguía de toda otra joven de las cercanías. Al escuchar a su padre, Bárbara, sintiéndose ofendida, le contestó: “Padre mío, mi decisión es no casarme, pues nunca e pensado en ello, así que te ruego que no me obligues a hacerlo”.

En la canasta que le subía los alimentos, un buen día Bárbara encontró un libro que le hablaba de Jesús. Pocos días mas tarde, un sacerdote que pasaba bajo su ventana tarareaba una canción y desde lo alto la joven lo increpó para que le dijese que cantaba y el prelado también le hablo de Jesús. Ella, emocionada, respondió que conocía las enseñanzas del maestro y que desde que su padre se había ido, pasaba mucho tiempo en contemplación.

El nacimiento de la joven había sido asistido por Orígenes, quien fungió de médico para ese momento, pero permaneció siendo su medico de cabecera. A pesar de su encierro, el padre cuidaba muy bien de su salud y periódicamente era controlada.

Es así como en una confidencia de gran intimidad, Bárbara revela a su médico que viene sintiéndose invadida por un ardor místico que la integra a la obediencia de la prédicas de Jesús. Orígenes entonces le confía que hace tiempo que ya él sigue a Jesucristo como Dios único y verdadero, pero que su posición dentro de la nobleza le impedía decirlo abiertamente; en cambio, solapadamente, podía incorporar a muchas personas a su fe.

Se convierte el medico en tutor religioso a través de su fiel Teodoro, discípulo del médico y quien le traía a la joven anotaciones y  escrituras que la instruían en las sagradas escrituras y relatos sobre los aconteceres de Jesús. También sobre sus enseñanzas y milagros. Cada día que transcurría, Bárbara se adentraba más en la fe cristiana y se comprometía en ella.

Desde las ventanas de su lugar de cautiverio ella observaba el campo y se maravillaba de cómo los árboles, animales y personas crecían, por lo que asumió que este sería un plan maestro, por lo que fue interpretado que los ídolos de piedra y madera que sus familiares adoraban debían ser falsos. De una manera gradual fue aceptando su nuevo credo, la fe cristiana. A medida que sus creencias se hacían mas firmes y como una forma de simbolizar la sagrada trinidad, ordenó a los artesanos que construían su baño, que en lugar de colocar dos ventanas tuviese tres. De igual manera comenzó a rechazar todo alimento que no fuese langosta con miel, costumbre que toma de San Juan  el Bautista.

Su padre disfrutaba con el sostenido encierro de la hija. Nadie osaría acercarse a ella, pues era él capaz de propinarle un severo castigo que le hiciera desistir. Pero era un comerciante importante y solía viajar por las provincias.

Gran sorpresa la del padre cuando a su regreso se encontró con una modificación en el diseño que ya había sido previamente aprobado. Los obreros le informaron que había sido una orden expresa de su hija. Eso aminoró la furia de Dioscorus, pero no duró mucho. Al preguntarle a Bárbara la razón por la cual había añadido una ventana a su diseño, ella se manifestó cristiana y explicó a su padre la razón del cambio solicitado.

“Padre, las tres ventanas son la representación de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A través de ellas llega la luz en mis horas de entrega a la meditación”.

¡Oh, señor! Bastó y sobró para que Dioscorus enfureciera. Maltratada y a rastras, la lleva a Martinianus, el prefecto de la provincia, quien le gustaba en demasía, por lo que le sugiere anular su afiliación al cristianismo, cosa que la joven niega hacer. Le propone entonces matrimonio para alejarla de las manos de su padre, pero Bárbara había decidido ser esposa de Jesucristo. Iracundo y colérico por verse rechazado, fuera de sí, decreta su máxima tortura y posterior decapitación.

Durante varios días es martirizada con las peores formas de la época y torturada no solo física sino emocionalmente, al punto de colocarla desnuda a la vista de la gente, para que denigraran de ella. Cuando su cuerpo físico se vio en las peores de las condiciones, es llevada a una montaña donde es su propio padre quien lleva a cabo la sentencia: ¡decapitación! No dudó el salvaje Dioscorus en dejar caer la espada para ver rodar la cabeza de su hija, pero curiosamente cuando regresaba de tan monstruoso crimen, un rayo que partió del cielo lo atravesó y su cuerpo quedo hecho cenizas.

Junto con Bárbara, Juliana, otra chica que también se confiesa cristiana, fallece tras también ser martirizada, y entonces Valentino, un hombre, Pío escandalizado por lo sucedido, en forma amorosa entierra ambos cuerpos.

Se dice que los enfermos que acuden a esa tumba sanan y quienes van en peregrinación encuentran consuelo.

Aunque ya era muy conocida, es aproximadamente por el siglo VII cuando es canonizada. Comienza Bárbara a ser considerada Santa y a ser venerada, por lo que no hay semblanza alguna de ella en los inicios del cristianismo. El hecho de que quien la ejecutara fuese fulminado y matado a su vez por un rayo, la convierte en patrona a quien se invoca en tiempos de peligro, fuego, tormenta o muerte súbita. En épocas de las cruzadas se introduce su nombre en Gran Bretaña y ya los martirologios del siglo IX la  incluyen.

Santa Bárbara es una de un grupo de los 14 Santos Protectores y tiene numerosos devotos. Cuando la pólvora aparece en el mundo occidental, se la invoca contra los accidentes causados por ella y Santa Bárbara para a ser la patrona de los artilleros puesto que en sus inicios algunas piezas volaban en lugar de ser proyectadas.

Se le celebra el 4 de diciembre y los festejos son realmente apoteósicos, e innumerables sus devotos."





Ruben Tamanaco


Revisado 16-03-2017

Referencia:
  1. “Santa Bábara, Historia de una Leyenda”. Amatista. editorial Edic-Ven.
  2. Imagen on line: http://www.oracionesparanecesidades.com/2014/05/oracion-santa-barbara-contra-malas.html


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